A más de dos décadas de la promulgación de la Ley 87-01, que creó el Sistema Dominicano de la Seguridad Social, el debate sobre su reforma integral continúa sin avances concretos en el Congreso Nacional. Pese a los reiterados intentos legislativos desde el año 2020, el proceso permanece atrapado entre comisiones, proyectos que perimen y la ausencia de una iniciativa formal por parte del Poder Ejecutivo.
La normativa, aprobada en 2001, fue concebida para una realidad económica y social distinta a la actual. Sin embargo, los esfuerzos por adecuarla a los cambios demográficos, laborales y financieros del país no han logrado materializarse en una reforma efectiva, aun cuando existe consenso en amplios sectores sobre la necesidad de transformarla.
Un Congreso que debate, pero no avanza
En la actualidad, una nueva comisión bicameral estudia al menos diez propuestas de modificación a la ley. El equipo, presidido por el diputado Rafael Castillo, de la Fuerza del Pueblo, se encuentra todavía en una fase preliminar del proceso, centrada en la lectura y evaluación de los distintos proyectos depositados.
Según ha reconocido el propio legislador, hasta el momento no se ha aprobado ningún artículo ni se ha logrado unificar las iniciativas en un solo texto consensuado. Las reuniones, aunque periódicas, no han producido resultados definitivos, replicando un patrón que se ha repetido en comisiones anteriores.
Este escenario no es nuevo. Desde 2020, varias comisiones bicamerales han sido conformadas con el mismo objetivo, pero ninguna ha logrado concluir el proceso legislativo. En muchos casos, los proyectos han caducado al no ser conocidos dentro del plazo reglamentario, obligando a sus proponentes a reintroducirlos para mantenerlos vivos en la agenda congresual.
La ausencia del Gobierno en un tema clave
Uno de los principales factores señalados como obstáculo para el avance de la reforma es la falta de una propuesta oficial del Poder Ejecutivo. Al tratarse de una ley con profundas implicaciones fiscales, financieras y sociales —especialmente en los sistemas de pensiones y de salud—, diversos actores consideran que el Gobierno debe asumir un rol protagónico en la discusión.
Desde el Congreso se ha insistido en que, sin una iniciativa presidencial, las probabilidades de éxito de una reforma integral son limitadas. Esta percepción se ve reforzada por promesas previas del presidente Luis Abinader, quien en distintos momentos ha planteado públicamente la necesidad de transformar el sistema de seguridad social.
En 2021, el mandatario abordó el tema durante un congreso sindical, destacando la urgencia de mejorar el sistema de pensiones. Más adelante, en su discurso de rendición de cuentas de 2024, anunció que presentaría una propuesta de reforma al Congreso. Hasta la fecha, esa iniciativa no ha sido depositada.
Un sistema cuestionado por su vigencia
Más allá del estancamiento legislativo, el debate sobre la reforma de la Seguridad Social está impulsado por cuestionamientos de fondo al funcionamiento del sistema actual. Legisladores y sectores sociales coinciden en que la ley vigente ya no responde adecuadamente a las necesidades de los trabajadores ni a la dinámica económica del país.
Las críticas abarcan aspectos como el nivel de las pensiones, la cobertura del sistema de salud, la sostenibilidad financiera y el equilibrio entre los distintos actores que lo componen. Para muchos, la discusión no debería limitarse a ajustes parciales, sino a una revisión integral del modelo establecido hace más de 20 años.
Un debate que se prolonga
La falta de resultados concretos mantiene la reforma de la Seguridad Social como una de las grandes deudas pendientes del sistema político dominicano. Mientras el Congreso continúa atrapado en un proceso lento y fragmentado, y el Ejecutivo no asume un liderazgo claro, la Ley 87-01 sigue vigente sin modificaciones sustanciales, pese a las crecientes demandas de cambio.
Por ahora, el debate permanece abierto, pero sin señales claras de que, en el corto plazo, pueda traducirse en una reforma efectiva que impacte de manera tangible en la vida de millones de trabajadores dominicanos.
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