Rafael Trujillo: poder, culto y legado de una dictadura (resumen periodístico)

Publicado el 17 de diciembre de 2025, 22:08

Rafael Leónidas Trujillo

Rafael Leónidas Trujillo gobernó la República Dominicana entre 1930 y 1961, consolidando uno de los regímenes dictatoriales más largos y represivos de América Latina. Su mandato se sostuvo a través del control absoluto del Estado, las Fuerzas Armadas y la economía nacional, combinando propaganda, persecución política y represión sistemática.

Uno de los aspectos más reveladores de su gobierno fue el culto a la personalidad que impuso en el país. Como muestra de ese control simbólico, en 1936 la capital dominicana fue rebautizada oficialmente como Ciudad Trujillo, nombre que mantuvo hasta la caída del régimen en 1961. Calles, provincias, monumentos e incluso escuelas llevaron su nombre o el de miembros de su familia, reforzando la idea de que el Estado y el dictador eran una misma cosa.

Aunque su régimen promovió obras de infraestructura y un discurso de orden y progreso, estos logros estuvieron acompañados de graves violaciones a los derechos humanos. La censura, el exilio forzado y el asesinato de opositores fueron prácticas comunes. Uno de los episodios más oscuros fue la Masacre del Perejil de 1937, en la que miles de haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana fueron asesinados en la zona fronteriza por órdenes del Estado.

En el plano internacional, Trujillo pasó de ser un aliado estratégico a convertirse en una figura incómoda. En sus últimos años, su gobierno enfrentó sanciones, aislamiento diplomático y una creciente oposición interna. El 30 de mayo de 1961, Trujillo fue asesinado en una emboscada, poniendo fin a más de tres décadas de dictadura.

Tras su muerte, el país inició un proceso complejo de desmantelamiento del aparato trujillista y de recuperación de símbolos nacionales, incluido el retorno del nombre Santo Domingo a la capital. La figura de Trujillo sigue siendo objeto de análisis histórico, como ejemplo de cómo el poder absoluto puede moldear —y distorsionar— una nación entera.


Dato curioso

Durante 25 años, Santo Domingo se llamó oficialmente “Ciudad Trujillo”, reflejo del control simbólico que el dictador ejercía sobre el país.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios