Dhaka, 19 de diciembre de 2025 — Bangladesh atraviesa una de sus jornadas más tensas de los últimos años luego de que protestas masivas y disturbios violentos se intensificaran tras el asesinato del prominente líder estudiantil Sharif Osman Hadi, un hecho que ha desencadenado enfrentamientos con la policía, ataques a edificios públicos y el incendio de sedes de importantes medios de comunicación en la capital y otras ciudades del país.
Desde la noche del jueves, miles de manifestantes salieron a las calles de Dhaka, Chattogram y otras zonas urbanas para exigir justicia por la muerte de Hadi, considerado una figura influyente dentro del movimiento estudiantil y crítico del actual escenario político. Las protestas, inicialmente pacíficas, derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos, cargas policiales y arrestos.
Uno de los episodios más alarmantes fue el ataque e incendio de oficinas de varios medios de comunicación, acciones que organizaciones de prensa han calificado como un grave atentado contra la libertad de expresión. Testigos informaron que grupos de manifestantes irrumpieron en instalaciones periodísticas, causando daños significativos a equipos e infraestructura.
El gobierno interino condenó la violencia y anunció el despliegue reforzado de fuerzas de seguridad para restablecer el orden público, al tiempo que prometió una investigación “rápida y transparente” sobre el asesinato del líder estudiantil. No obstante, sectores opositores y organizaciones civiles denunciaron un uso excesivo de la fuerza por parte de la policía y alertaron sobre un deterioro acelerado del clima político.
La situación ha generado preocupación internacional. Organismos de derechos humanos y representantes de Naciones Unidas exhortaron a las autoridades a garantizar el derecho a la protesta pacífica, proteger a periodistas y evitar una escalada que pueda derivar en una crisis institucional mayor.
El asesinato de Sharif Osman Hadi ocurre en un contexto político delicado, marcado por tensiones sociales persistentes y cuestionamientos al proceso democrático, lo que ha convertido las manifestaciones en un punto de inflexión para la estabilidad del país en las semanas previas a eventos políticos clave.
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