Washington/Caracas, diciembre 2025 — En un nuevo capítulo de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, el gobierno estadounidense incautó un buque petrolero con crudo venezolano en aguas internacionales del Mar Caribe, cerca de las costas de Venezuela, lo que Caracas calificó como un “acto de piratería” y una violación del derecho internacional.
La acción forma parte de una campaña más amplia de Washington para interceptar embarcaciones que transportan petróleo que, según el gobierno de EE. UU., está siendo comercializado de manera ilícita o para financiar actividades que incluyen narcotráfico y presuntas organizaciones vinculadas al régimen de Nicolás Maduro.
Según fuentes oficiales, la Guardia Costera de Estados Unidos y otras agencias colaboraron en la operación para detener el petrolero en aguas internacionales, antes de que continuara su travesía. El buque se hallaba cargado con crudo de origen venezolano y la medida se enmarca dentro de un esfuerzo mayor por bloquear el traslado de petróleo sancionado, reforzado recientemente por la administración estadounidense.
Desde Caracas, el gobierno de Venezuela emitió una fuerte condena a la operación. El Ejecutivo calificó los hechos como “robo y secuestro” del buque y denunció la “desaparición forzada de la tripulación”, además de anunciar que presentará denuncias ante instancias internacionales, entre ellas el Consejo de Seguridad de la ONU, para denunciar lo que considera una violación de la soberanía nacional y del derecho marítimo.
La vicepresidenta ejecutiva y ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró en un comunicado oficial que este nuevo episodio “no quedará impune” y que el país apelará a los mecanismos legales internacionales para responder a lo que califica de “hostilidades” por parte de Estados Unidos, insistiendo en que la producción de petróleo continuará pese a las medidas coercitivas.
Expertos en energía señalan que estas incautaciones y el despliegue militar estadounidense en la región pueden tener efectos significativos sobre la ya debilitada industria petrolera venezolana, cuyas exportaciones han caído drásticamente, y también sobre los mercados internacionales de crudo, en un contexto donde la política de sanciones y bloqueos afecta tanto la oferta como las relaciones comerciales con destinos clave como China.
Este incidente se suma a una serie de interceptaciones recientes de buques petroleros vinculados a Venezuela, marcando un incremento significativo en las acciones estadounidenses en torno al sector energético venezolano y profundizando la crisis diplomática entre ambos países.
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