5 de enero de 2026. La captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, tras una operación militar de Estados Unidos en territorio venezolano no solo ha marcado un hito geopolítico en América Latina, sino que ha generado una oleada de reacciones a nivel internacional, que van desde condenas duras por presunta violación de la soberanía hasta llamados a la moderación y al respeto del derecho internacional.
China lidera las críticas más fuertes
El gobierno de China, aliado histórico de Venezuela, emitió un comunicado a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores en el que calificó la intervención estadounidense como una “violación flagrante del derecho internacional y de la soberanía venezolana”.
Beijing afirmó que está “profundamente conmocionado y condena enérgicamente el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un país soberano y contra su presidente”. Además, instó a Washington a “respetar el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas” y a detener lo que consideró acciones que “violan la soberanía y seguridad de otros países”.
China ha sido uno de los mayores socios económicos de Venezuela, particularmente en inversiones vinculadas al sector petrolero, lo que convierte su respuesta en un reflejo tanto de principios diplomáticos como de intereses estratégicos en la región.
Repudio en América Latina y el mundo
Además de China, varios gobiernos y organizaciones han expresado preocupación o condena:
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Brasil: El presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó las acciones de Estados Unidos como una “grave afrenta a la soberanía de Venezuela” y un precedente peligroso para la comunidad internacional.
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México: El gobierno de Claudia Sheinbaum condenó la intervención, subrayando que afecta la estabilidad regional y viola los principios de la Carta de la ONU.
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Colombia: Gustavo Petro consideró que se trata de un ataque a la soberanía latinoamericana y llamó a instancias multilaterales a responder.
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Chile: El presidente Gabriel Boric expresó “preocupación y condena” por la acción militar, reafirmando que las crisis políticas deben resolverse a través del diálogo y respetando el derecho internacional.
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Cuba: Denunció el operativo como “terrorismo de Estado” y exigió una respuesta urgente de la comunidad internacional.
Reacciones de otros actores globales
No solo las naciones vecinas y China han alzado la voz:
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Rusia: El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso calificó la operación como un “acto de agresión armada” y reiteró su apoyo a Venezuela para que pueda determinar su propio destino sin intervención externa.
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Francia y la Unión Europea: Líderes europeos expresaron su preocupación por el uso de la fuerza y el impacto sobre el orden legal internacional, aunque subrayaron que cualquier solución debe respetar la voluntad del pueblo venezolano y los mecanismos multilaterales.
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Irán: También condenó la acción, denunciándola como una violación de la soberanía de Venezuela.
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Organizaciones internacionales: La ONU dijo estar “profundamente alarmada” por la operación y sugirió que podría haber implicaciones legales bajo la ley internacional.
Perspectivas y divisiones
La reacción global refleja un mundo dividido entre quienes rechazan rotundamente las acciones unilaterales que consideran violatorias de las normas internacionales —como China, Rusia, varios países latinoamericanos y partes de la Unión Europea— y aquellos gobiernos y actores que han sido más cautelosos o incluso positivos ante la captura de Maduro, destacando la larga controversia sobre su legítima administración y las acusaciones de narcotráfico en su contra.
Este episodio ha puesto de manifiesto tensiones más profundas sobre la soberanía nacional, la legalidad de las intervenciones extranjeras y el papel de las grandes potencias en la política global, cuestiones que probablemente seguirán siendo objeto de debate en las próximas semanas.
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