Bogotá / Washington, 5 de enero de 2026. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se pronunció públicamente en las últimas horas para rechazar las declaraciones del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien lo habría mencionado como un posible “siguiente” objetivo de presión tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
Las palabras de Petro surgieron luego de que Trump, en declaraciones a medios y en comparecencias públicas, advirtiera que otros gobiernos de la región podrían enfrentar consecuencias si, a juicio de Washington, mantienen vínculos con el narcotráfico o no cooperan con la política estadounidense en la lucha contra este delito. En ese contexto, el presidente estadounidense hizo referencia directa a Colombia y a su mandatario.
A través de mensajes difundidos en la red social X y posteriores declaraciones oficiales, Petro calificó la captura de Maduro como un acto ilegal y una violación del derecho internacional, y rechazó cualquier insinuación de que Colombia pueda ser objeto de una acción similar. El presidente colombiano afirmó que la operación estadounidense “destruye el Estado de derecho a escala global” y constituye un precedente peligroso para América Latina.
Petro sostuvo que Estados Unidos no puede actuar como “juez y parte” en asuntos que, según dijo, deben resolverse mediante mecanismos multilaterales y conforme a la Carta de las Naciones Unidas. Además, negó las acusaciones implícitas sobre una supuesta permisividad de su gobierno frente al narcotráfico, señalando que Colombia continúa realizando incautaciones y operativos contra organizaciones criminales.
“El combate al narcotráfico no puede servir como excusa para violar la soberanía de los pueblos”, expresó el mandatario colombiano, quien también advirtió que este tipo de acciones incrementa la inestabilidad regional y pone en riesgo a la población civil.
Como medida preventiva, el gobierno colombiano ordenó reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad en la frontera con Venezuela, ante el temor de posibles repercusiones indirectas del conflicto, como desplazamientos de población o movimientos irregulares de grupos armados en zonas limítrofes.
Las declaraciones de Petro profundizan la tensión diplomática entre Bogotá y Washington en un momento de alta sensibilidad regional, marcado por la captura de Maduro, las protestas en Estados Unidos y las críticas de varios gobiernos a la intervención militar estadounidense en Venezuela.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido una respuesta directa a los señalamientos del presidente colombiano, mientras la comunidad internacional observa con atención la escalada verbal y sus posibles consecuencias para la estabilidad política en América Latina.
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