Washington / Ottawa — 24 de enero de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado que su administración impondrá aranceles del 100 % a las importaciones canadienses si el gobierno de Canadá concreta un acuerdo comercial con China, una declaración que eleva de forma significativa la tensión entre dos de los socios económicos más estrechos del mundo.
La advertencia fue realizada públicamente por Trump, quien sostuvo que un acuerdo entre Ottawa y Pekín podría facilitar la entrada indirecta de productos chinos al mercado estadounidense, eludiendo las barreras comerciales impuestas por Washington. Según el mandatario, esta situación representaría un riesgo tanto para la economía como para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Canadá es actualmente el principal socio comercial de Estados Unidos en términos de intercambio de bienes, con flujos diarios que superan varios miles de millones de dólares y cadenas de suministro profundamente integradas, especialmente en sectores como el automotriz, energético, agrícola y manufacturero. La aplicación de un arancel generalizado del 100 % supondría un golpe sin precedentes a esa relación comercial.
La amenaza surge tras contactos recientes entre autoridades canadienses y chinas orientados a mejorar el acceso a mercados y reducir barreras en sectores específicos. Aunque los detalles del entendimiento aún no han sido formalizados públicamente, la sola posibilidad de un acuerdo ha provocado una reacción inmediata desde Washington.
Hasta el momento, el gobierno canadiense no ha anunciado represalias ni contramedidas formales. Funcionarios en Ottawa han reiterado en ocasiones anteriores que Canadá mantiene una política comercial independiente y que busca diversificar sus relaciones económicas sin romper sus compromisos con Estados Unidos ni con los acuerdos vigentes en Norteamérica.
Especialistas en comercio internacional advierten que una escalada arancelaria de esta magnitud podría afectar directamente al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), además de generar inestabilidad en mercados financieros y aumentar los costos para consumidores y empresas en ambos países.
La advertencia de Trump se inscribe en una estrategia más amplia de presión económica contra China y contra países que profundicen vínculos comerciales con Pekín. En los últimos meses, la administración estadounidense ha endurecido su discurso y sus medidas comerciales, priorizando políticas proteccionistas y bilaterales.
Por ahora, no se ha emitido una orden ejecutiva ni un calendario oficial para la imposición de los aranceles anunciados. Sin embargo, la declaración presidencial ha sido suficiente para generar inquietud en los mercados y reactivar el debate sobre el futuro de las relaciones comerciales en América del Norte.
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