Santo Domingo, República Dominicana — El escenario político dominicano ha iniciado lo que muchos analistas describen como una etapa definitoria del ciclo electoral de 2028, marcada por movimientos internos en los principales partidos, debates sobre el método de selección de candidatos y cambios en la dinámica de liderazgo que influirán sobre la contienda presidencial.
Este proceso se desarrolla mientras las agrupaciones políticas buscan consolidar sus figuras, al mismo tiempo que enfrentan tensiones internas por cómo y cuándo seleccionar a sus representantes para la carrera electoral que culminará dentro de dos años.
PRM se reorganiza y define su camino
En el gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM), las disputas internas han centrado la discusión sobre quien será el candidato presidencial. Las figuras que han cobrado mayor protagonismo en estas semanas son Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional, y David Collado, ministro de Turismo, quienes han recibido apoyo relevante de líderes dentro de la organización para aspirar a la nominación.
El partido acordó que las candidaturas se decidirán mediante primarias cerradas, supervisadas por la Junta Central Electoral (JCE), lo que representa un esfuerzo por dar transparencia y legitimidad al proceso de selección, aunque también aumenta la presión sobre los aspirantes para construir alianzas internas sólidas antes de definirse la fecha de votación interna.
Medidas que afectan la dinámica de los aspirantes
Recientes decisiones del gobierno han complicado la carrera de algunos funcionarios que podrían haber sido candidatos. En particular, el presidente Luis Abinader emitió una directiva que prohíbe el proselitismo partidario de funcionarios públicos, una medida que ha reducido el impulso de figuras como Raquel Peña y Guido Gómez Mazara, quienes perdieron tracción en diferentes sectores del PRM por restricciones en su visibilidad política desde cargos oficiales.
Oposición aún se reconfigura
Mientras el PRM avanza hacia una definición más clara de su carrera interna, la oposición enfrenta el reto de consolidar alianzas y figuras competitivas que puedan enfrentar al partido del gobierno en 2028. Hasta ahora, varios bloques opositores han explorado posibles acuerdos amplios, aunque la falta de unidad ha sido señalada como un factor crítico que podría limitar sus opciones electorales si no logran acuerdos estratégicos a tiempo.
Un ciclo que redefine liderazgos
Analistas políticos dominicanos señalan que esta fase intermedia —a poco menos de dos años de las elecciones— es decisiva para la consolidación de liderazgos, la articulación de estrategias partidarias y la definición de agendas programáticas que los votantes evaluarán más adelante.
Para muchos sectores, el desafío de los partidos no solo será elegir candidatos, sino ofrecer propuestas claras en temas socioeconómicos, seguridad ciudadana, empleo e infraestructura, que respondan a las expectativas de una población que ha mostrado cambios en sus prioridades electorales en los últimos procesos.
Lo que sigue
Con la confirmación de que las primarias cerradas serán el método oficial en el PRM, el calendario político comenzará a fijarse con mayor precisión en los meses siguientes, estableciendo plazos para la inscripción de candidaturas, debates internos y actividades de campaña.
En el resto del espectro partidario, la consolidación de alianzas y figuras competitivas también marcará la pauta de cómo se desenvolverá la contienda electoral rumbo a 2028.
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