Trump anuncia el fin del petróleo venezolano a Cuba y exige un acuerdo con EE. UU.

Publicado el 11 de enero de 2026, 18:27

Washington / La Habana — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que Cuba dejará de recibir petróleo y recursos económicos provenientes de Venezuela, una medida que, según el mandatario, pone fin a una relación de décadas y abre un nuevo capítulo de presión diplomática sobre el gobierno cubano.

A través de una publicación en su red social Truth Social, Trump aseguró que durante años Venezuela suministró grandes volúmenes de crudo a Cuba, así como apoyo financiero, a cambio de lo que describió como “servicios de seguridad” ofrecidos por La Habana a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. El presidente estadounidense sostuvo que ese esquema ha llegado a su fin y advirtió que Cuba debería negociar un acuerdo con Washington “antes de que sea demasiado tarde”.

Las declaraciones del mandatario se producen tras la reciente detención de Nicolás Maduro, un hecho que Trump presentó como el punto de quiebre definitivo en la alianza energética entre Caracas y La Habana. Según el presidente estadounidense, sin el respaldo del anterior liderazgo venezolano, Cuba quedaría sin su principal fuente externa de combustible subsidiado.

El anuncio representa un golpe significativo para la isla caribeña, que desde hace meses enfrenta escasez de combustible, interrupciones eléctricas y una profunda crisis económica. Históricamente, el suministro petrolero venezolano ha sido un pilar fundamental para sostener sectores clave de la economía cubana, incluidos el transporte, la generación eléctrica y la industria.

Trump también reiteró que su administración no permitirá que continúe lo que considera un sistema de apoyo indirecto a gobiernos adversarios a los intereses estadounidenses en la región. En ese contexto, volvió a plantear la posibilidad de que Cuba busque un entendimiento directo con Estados Unidos como vía para aliviar su situación energética y económica.

Hasta el momento, el gobierno estadounidense no ha detallado mecanismos específicos de aplicación ni ha confirmado si el corte del suministro se traducirá en nuevas sanciones formales, restricciones financieras adicionales o acciones diplomáticas coordinadas con aliados regionales. Sin embargo, el mensaje presidencial deja claro un endurecimiento del discurso y de la estrategia hacia La Habana.

El anuncio ha generado reacciones inmediatas en círculos diplomáticos y económicos, que observan con atención las posibles consecuencias de esta decisión sobre la estabilidad energética de Cuba y sobre el equilibrio político en América Latina, en un contexto de reconfiguración de alianzas tras los recientes acontecimientos en Venezuela.

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