La Habana — El gobierno de Cuba respondió este domingo a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que la isla dejará de recibir petróleo y recursos económicos procedentes de Venezuela, y reafirmó su derecho soberano a importar combustible de cualquier país dispuesto a exportarlo, en medio de un escenario de creciente tensión regional.
El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, negó que La Habana haya recibido dinero a cambio de servicios de seguridad, como afirmó el mandatario estadounidense, y calificó esas declaraciones como falsas. El canciller subrayó que Cuba mantiene relaciones internacionales basadas en el respeto al derecho internacional y reiteró que el país puede adquirir energía en el mercado global sin injerencias externas.
La respuesta oficial se produce luego de que Trump afirmara públicamente que el suministro venezolano hacia Cuba había llegado a su fin y que la isla debía alcanzar un acuerdo con Estados Unidos. Desde La Habana, las autoridades evitaron referirse a una eventual negociación con Washington y centraron su mensaje en la defensa de la soberanía nacional y la legalidad de sus relaciones comerciales.
En este contexto, México ha adquirido mayor relevancia como proveedor de petróleo para Cuba, aunque el gobierno mexicano ha aclarado que no ha incrementado formalmente sus envíos a la isla más allá de los acuerdos existentes. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, indicó que su país mantiene relaciones comerciales energéticas dentro de marcos previamente establecidos y negó un aumento extraordinario del suministro tras las declaraciones del presidente estadounidense.
Datos oficiales y reportes comerciales señalan que México ha exportado crudo a Cuba durante el último año, lo que ha permitido a la isla mitigar parcialmente los efectos de la escasez energética. Si bien estos volúmenes son inferiores a los que históricamente aportaba Venezuela, el suministro mexicano se ha convertido en un componente clave en la estrategia cubana de diversificación de fuentes energéticas.
Analistas coinciden en que la interrupción del petróleo venezolano ha obligado a Cuba a buscar alternativas para sostener la generación eléctrica, el transporte y sectores productivos esenciales. En ese escenario, la relación energética con México cobra mayor visibilidad, aunque sin que ello implique, por ahora, un cambio oficial en la política exterior mexicana ni un aumento sustancial del flujo petrolero.
La respuesta cubana y el papel emergente de México reflejan una reconfiguración del mapa energético regional, marcada por el endurecimiento del discurso de Washington y por los esfuerzos de La Habana para garantizar el abastecimiento en medio de una crisis económica persistente. El desarrollo de esta situación podría tener implicaciones diplomáticas y comerciales para varios países de América Latina en los próximos meses.
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